Si te han pedido una resonancia y lo primero que te preocupa es el sonido, no estás solo. Muchas personas llegan con dudas muy parecidas: “¿suena mucho la máquina de resonancia?”, “¿y si me asusto con los golpes?”, “¿podré escuchar música durante la RM?”.
En DMI Salud trabajamos con resonancia magnética abierta y sin contraste, pensada para que la experiencia sea más cómoda y menos intimidante, especialmente en personas con claustrofobia, ansiedad, prótesis o determinados dispositivos médicos.
Aun así, es importante saber algo: la resonancia (abierta o no) hace ruido, y entender por qué ocurre ayuda muchísimo a ir más tranquilo.
En este artículo te explicamos, con palabras sencillas, qué ruido hace una resonancia magnética abierta y qué puedes hacer para llevarlo mejor,
¿Por qué hace ruido una resonancia magnética?
El ruido de la resonancia no es una “avería” ni algo peligroso: es parte normal del funcionamiento del equipo.
Para obtener imágenes detalladas, el resonador utiliza campos magnéticos y pulsos que cambian muy rápido durante cada secuencia. Ese cambio hace que algunos componentes vibren ligeramente y, por eso, se oyen golpes rítmicos, zumbidos o traqueteos.
Durante una misma prueba el sonido puede variar: a veces es un martilleo repetitivo, otras un zumbido más continuo, y puede ir más rápido o más lento con pequeñas pausas. Esto depende de la zona que se estudie (por ejemplo, columna o rodilla) y de las secuencias necesarias para obtener imágenes útiles.
¿Suena mucho la máquina de resonancia? Cómo es el ruido en la práctica
Sí, la resonancia puede sonar fuerte. Y es completamente normal que impresione, sobre todo si es tu primera vez o si eres sensible a los sonidos intensos. Lo más característico no es un “ruido continuo”, sino sonidos por tandas: empieza una secuencia, se oyen golpes o zumbidos durante un rato, y después hay una pequeña pausa. Ese patrón ayuda a muchas personas a ubicarse y llevarlo mejor.
Para que te hagas una idea, suelen describirlo como:
- el ruido de una obra,
- un taladro a cierta distancia,
- golpes metálicos repetidos,
- un “martilleo” rítmico que cambia de velocidad.
También es habitual que el sonido cambie a lo largo de la prueba: algunas secuencias son más “golpeadas” y otras más “zumbonas”. Esto no significa que vaya mal; simplemente son ajustes del equipo para obtener imágenes útiles.
Lo más importante: con protección auditiva (tapones y/o auriculares) el ruido no debería ser un problema para el oído. Antes de empezar, comprobamos que la protección queda bien colocada y te explicamos qué puedes esperar. Si en algún momento notas que no aísla lo suficiente, lo ideal es decirlo antes de arrancar la secuencia para ajustarlo.
Sobre la diferencia entre resonancia abierta y cerrada, conviene ser claros: una resonancia magnética abierta también puede ser ruidosa. La ventaja principal suele estar menos en el sonido y más en cómo se vive la prueba.
Con la resonancia abierta, muchas personas refieren que el ruido se les hace más llevadero porque:
- estás en un espacio más amplio y con mayor sensación de “aire”,
- notas menos “encierro” (algo clave si hay claustrofobia o ansiedad),
- la comunicación con el equipo es más sencilla y cercana.
En resumen: el ruido existe, pero cuando sabes que es normal, llevas una buena protección auditiva y te sientes acompañado, la experiencia suele ser mucho más tranquila.
Si quieres ampliar la comparación entre tipos de equipos, puedes leer:
¿Se puede escuchar música durante la RM?
En muchos centros se puede y, en algunos casos, puede ayudar. Si una persona se estresa mucho con el ruido o llega especialmente nerviosa, escuchar música puede ser un apoyo para distraerse y pasar el tiempo con menos tensión.
Aun así, nuestra recomendación principal es clara: lo más importante son los tapones que proporcionamos, porque son la medida más eficaz para reducir la intensidad del sonido. La música, cuando se utiliza, es un extra de confort, pero no sustituye a la protección auditiva.
¿La música “tapa” por completo el sonido?
La idea clave es esta: lo que mejor reduce el ruido son los tapones que proporcionamos (y, si procede, auriculares del propio centro). La música puede acompañar, pero no sustituye a la protección auditiva.
Aunque haya música, es normal seguir notando parte de los golpes del resonador. Por eso insistimos en colocar bien los tapones y comprobar antes de empezar que el aislamiento es el adecuado.
¿Puedo llevar mi propia música?
En la práctica, lo más seguro y recomendable es usar el sistema del centro, si está disponible. No se pueden introducir objetos metálicos o no compatibles dentro de la sala (por ejemplo, móviles, reproductores, auriculares personales con piezas metálicas o cualquier accesorio que no esté verificado).
Miedo al ruido en la resonancia: cómo prepararte para ir más tranquilo
El miedo suele venir de dos cosas: la sorpresa (no saber que va a sonar así) y la sensación de perder el control (no poder hablar o parar). Se puede trabajar.
1) Anticípate: saber lo que va a pasar baja la ansiedad
Antes de empezar, te explicamos el proceso paso a paso y resolvemos dudas concretas: cuánto puede durar, qué sensaciones son normales y cómo es el patrón del sonido. Saber que el ruido es esperado y que suele ir por “tandas” (secuencia, pausa, otra secuencia) reduce mucho el susto inicial.
Un consejo práctico: si te tranquiliza, puedes pedirnos que te avisemos justo antes de arrancar la primera secuencia. Ese primer minuto suele ser el que más impresiona, y llegar preparado cambia la experiencia.
2) Protección auditiva: lo más importante son los tapones
Si hay algo que marca la diferencia con el ruido, es esto: los tapones que proporcionamos. Son la medida más eficaz para disminuir la intensidad del sonido y hacer que la prueba sea mucho más llevadera.
Para que funcionen bien, lo clave es la colocación. Por eso, antes de empezar:
- comprobamos contigo que quedan bien ajustados,
- verificamos que notas una reducción clara del sonido ambiente,
- y si hace falta, los recolocamos para mejorar el aislamiento.
Si tienes hipersensibilidad auditiva, acúfenos, migrañas o te alteran los sonidos fuertes, dínoslo desde el principio. Así podemos preparar la opción más cómoda y asegurarnos de que entras en la sala con la protección auditiva bien puesta y revisada.
3) Comunicación durante la prueba: no estás solo
Aunque estés tumbado y debas estar lo más quieto posible, no estás “solo” dentro del equipo. Hay comunicación y acompañamiento durante toda la prueba. Si notas nervios, molestias o necesitas comentar algo, nos lo puedes indicar.
Si en algún momento necesitas una pausa breve, se valora según el tipo de estudio y el momento de la secuencia. Tener claro que hay contacto y que te estamos vigilando ayuda mucho a bajar la tensión.
4) Respiración y foco: herramientas sencillas que funcionan
Cuando el ruido es lo que más te activa, lo mejor es darle al cerebro un “ancla” para no engancharse al martilleo.
Dos estrategias que suelen ayudar:
- respiración lenta: inspira por la nariz 4 segundos y suelta el aire 6 segundos. Mantener una exhalación un poco más larga suele calmar el cuerpo.
- enfocarte en tandas: “aguanto esta secuencia y luego viene una pausa”. Dividir la prueba en tramos cortos la hace mucho más manejable.
Si lo prefieres, también puedes fijarte en sensaciones neutras (el apoyo de la cabeza, el peso de los hombros, el contacto de las piernas con la camilla). Son pequeños trucos que reducen la sensación de ‘ruido protagonista’.
Si quieres más consejos para la parte emocional, te puede ayudar:
Personas mayores o con sensibilidad auditiva: recomendaciones específicas
Hay perfiles a los que el ruido les resulta especialmente molesto: personas mayores, personas con migrañas, con ansiedad, con hipersensibilidad al sonido o con antecedentes de acúfenos. En estos casos, lo más útil no es “aguantar”, sino preparar bien la prueba para que el ruido sea un elemento controlado y no una sorpresa.
Qué nos ayuda a cuidarlo mejor
- Dínoslo al pedir cita o al llegar al centro. Si el ruido te altera o te da miedo, lo tenemos en cuenta desde el principio para explicarte el proceso con calma y ajustar la preparación.
- Priorizar los tapones que proporcionamos. Son la medida más eficaz para reducir la intensidad del sonido. Antes de empezar, revisamos contigo que quedan bien colocados y que notas una bajada clara del ruido ambiente. Un pequeño ajuste puede cambiar mucho la sensación.
- Añadir auriculares del centro si procede. Cuando están disponibles, pueden aportar un extra de confort, pero siempre como complemento: los tapones son lo principal.
- Comentar cualquier situación del oído. Si usas audífonos o tienes un implante auditivo, es imprescindible decirlo antes de entrar: algunos dispositivos deben retirarse y otros pueden no ser compatibles con el entorno de resonancia.
- Evitar introducir objetos no verificados. Dentro de la sala no se pueden introducir objetos metálicos o no compatibles (por ejemplo, móviles, reproductores personales, auriculares propios u otros accesorios). Si necesitas música por nerviosismo, lo valoramos con las opciones del centro cuando sea posible.
Si hay claustrofobia y el ruido lo empeora
A veces el ruido se mezcla con la sensación de ansiedad y puede aumentar la tensión, sobre todo al inicio. En ese caso, la resonancia abierta suele ayudar por el espacio y por la sensación de control: se vive con menos “encierro”, se entiende mejor lo que está pasando y muchas personas consiguen mantenerse más tranquilas durante las secuencias ruidosas.
También puede interesarte:
¿Qué pasa si me muevo por el ruido o los nervios?
Es normal tensarse cuando empieza el sonido. El problema es que la resonancia necesita que el cuerpo esté lo más quieto posible para obtener imágenes claras.
Si te preocupa moverte involuntariamente, aquí lo explicamos con detalle y con soluciones prácticas:
Consejo útil: colocarte cómodo y bien apoyado antes de empezar (y ajustar auriculares/tapones) suele prevenir el 80% de los movimientos por incomodidad.
¿Qué ropa llevar? Un detalle que también influye en la comodidad
Aunque no está directamente relacionado con el ruido, venir con ropa adecuada reduce el estrés del “último minuto” y te ayuda a entrar más tranquilo.
Recomendación general: ropa cómoda, sin piezas metálicas (cremalleras, botones, aros, remaches) y sin accesorios.
Guía completa aquí:
Si llevas piercings o tienes tatuajes, te puede interesar:
Preguntas frecuentes sobre el ruido en la resonancia magnética abierta
¿El ruido puede dañar el oído?
El ruido puede ser intenso, pero con protección auditiva bien colocada (tapones y, si procede, auriculares del centro), no debería suponer un problema. Lo más importante es que el aislamiento sea correcto.
Por eso, antes de empezar:
– Te colocamos los tapones que proporcionamos (es lo que más reduce el ruido),
– Comprobamos contigo que notas una bajada clara del sonido ambiente,
– Si no aísla lo suficiente, lo ajustamos antes de iniciar la secuencia.
Si tienes acúfenos, migrañas o hipersensibilidad al sonido, dínoslo para extremar el cuidado con la preparación.
¿Puedo llevar mis propios tapones?
En muchos casos sí, pero siempre recomendamos los tapones que proporcionamos, porque están pensados para este tipo de pruebas y para que el ajuste sea el adecuado.
Si quieres traer los tuyos, coméntalo antes para revisar que:
– Sean apropiados,
– No te resulten incómodos al estar tumbado,
– Y no interfieran con la colocación del equipo.
¿Puedo usar mis auriculares o el móvil para escuchar música?
Dentro de la sala no se pueden introducir objetos metálicos o no compatibles (por ejemplo, móviles, reproductores, auriculares personales o accesorios sin verificar). Por seguridad, si se puede escuchar música, lo recomendable es hacerlo con el sistema del centro cuando esté disponible.
La música puede ayudar si una persona llega muy nerviosa, pero insistimos en la idea clave: lo que mejor reduce el ruido son los tapones.
¿Qué pasa si llevo audífonos o tengo un implante auditivo?
Es imprescindible avisarlo antes de entrar. Algunos dispositivos deben retirarse y otros pueden no ser compatibles con el entorno de resonancia. Nuestro equipo revisa contigo este punto en el cuestionario de seguridad y te indicará qué hacer en tu caso.
¿Y si me asusto a mitad de la prueba?
Puede pasar, sobre todo en la primera secuencia. Lo mejor es anticiparlo: si sabes que eres sensible al ruido, lo hablamos antes y te explicamos cómo será el patrón de sonido (tandas con pausas) para que no te pille por sorpresa.
Además, priorizamos:
– Una colocación muy cuidada de los tapones,
– Una explicación clara de lo que va a ocurrir,
– Y un acompañamiento cercano para que te sientas con más control.
¿El ruido cambia según la zona?
Sí. No suena exactamente igual una resonancia de columna que una de rodilla o de hombro. El patrón de sonido depende de las secuencias que se necesiten para obtener imágenes útiles, por eso puedes notar tandas más “golpeadas” y otras más “zumbonas” dentro de la misma prueba.
¿Si me muevo por el susto, pasa algo?
No es peligroso, pero moverse puede hacer que las imágenes salgan menos nítidas. Por eso insistimos en preparar bien la comodidad (postura, apoyos) y la protección auditiva antes de empezar. Si te preocupa este punto, lo mejor es decirlo: buscamos la manera de que te sientas estable y tranquilo desde el inicio.
Ruido resonancia magnética y música: la clave es ir preparado
Volvemos a la idea central: la resonancia magnética abierta hace ruido, pero no tienes por qué vivirlo con miedo. Con una explicación clara, protección auditiva y la opción de escuchar música durante la RM cuando sea posible, la experiencia suele ser mucho más llevadera.
Si el ruido te preocupa especialmente, nuestra recomendación es sencilla: cuéntanoslo al pedir cita. Preparar bien ese detalle marca una gran diferencia para que la prueba sea cómoda, tranquila y sin sobresaltos.





